
Ante unos diez mil aficionados, se jugó el partido de la hermandad, de la Amistad Eterna, entre Atlético Nacional y Chapecoense de Brasil. Hubo bellos homenajes, antes, durante y después del partido, que con motivo del décimo aniversario del triste accidente de hace diez años de los integrantes del equipo Chapecoense Real.

Intercambio de camisetas por parte de los presidentes de ambos equipos y del doctor Antonio José Ardila, en el entretiempo un bello homenaje a los sobrevivientes, especialmente al jugador Hélio Neto y al final del partido, el equipo aplaudió alos aficionados que ingresaron al máximo escenario deportivo de los antioqueños.

En cuanto al partido no hay mucho para destacar, salvo la presencia de 13 juveniles Sub-20, uno de ellos, Emmanuel Benítez (2008, extremo derecho) marcó el gol del empate (1-1) y que a la postre, fue el marcador final, de un partido con poco fútbol, pero eso sí, mucha hermandad.

Sigue preocupando el nivel de varios jugadores en Nacional; César Haydar, Milton Casco, Kevin Parra y hasta Juan Manuel Zapata, quien venía jugando bien, se contagió. En cuanto a los juveniles, prácticamente ninguno aprovechó la opirtunidad, al menos lucirse o mostrar que podían marcar diferencia. Poca generación de juego en el medio, pocas opciones de gol y muchos errores en defensa, fue lo que mostraron los dirigidos por el DT Lucas González.

Chapecoense, por su parte fue un equipo un poco más ordenado en el campo de juego, pero muy pobre en su fútbol, corroborando porqué está en los últimos lugares del fútbol de Brasil y con el peligro del descenso. Marcaron un golazo de tiro libre y se ganaron, eso sí, el cariño y los aplausos de los aficionados que asistieron al Atanasio…



