El goleador Alfredo Morelos, noveno refuerzo para el verde 2024-II. . .Soplan nuevos vientos Alianza 0 -Atlético Nacional 2Debut con triunfo verdolaga ante Alianza FC en la Liga-II...El verde de Repetto visita a Alianza FC en el debut por LigaKevin Viveros, octavo refuerzo verdolaga para el 2024-II...Agenda apretada para el debut verdolaga en Liga 2024-IIAtlético Nacional Femenino finalizó con triunfo [2-0] ante Santa Fe. . .Acto de reconciliación y convivencia entre la hinchada y Atlético Nacional.Segundo Evento LEYENDAS VERDOLAGASPresentación oficial de Jorman Campuzano y Andrés Sarmiento. . .Atlético Nacional y la eliminación anticipada en la Liga FemeninaJorman Campuzano y Dairon Asprilla, dos refuerzos más para el verde de Antioquia...Atlético Nacional, Campeón de la Copa Ciudad De Los Reyes en Lima. . .SE VALE ILUSIONARSE . . .Atlético Nacional clasificó a la final de la Copa Ciudad De Los Reyes
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SOBRE EL CÓMO MI HIJA YA ERA VERDOLAGA ANTES DE NACER

Por: Andrés ‘Pote’ Ríos Vivía yo en Bogotá y ella en Medellín. La había conocido en diciembre de 1996 y era ya noviembre de 1997. El amor crecía a pesar de la distancia. Ella, Diana: una paisa rubia de ojos hermosos, sonrisa fantástica y de valores de esos que cada vez se ven menos. Una […]

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Por: Andrés ‘Pote’ Ríos

Vivía yo en Bogotá y ella en Medellín. La había conocido en diciembre de 1996 y era ya noviembre de 1997. El amor crecía a pesar de la distancia. Ella, Diana: una paisa rubia de ojos hermosos, sonrisa fantástica y de valores de esos que cada vez se ven menos. Una excelente mujer. Yo estaba terminando mi universidad en la Javeriana y a la par trabajaba en un colegio dirigiendo los equipos de fútbol.

Era noviembre, era la víspera de mi cumpleaños y a toda costa lo quería pasar cerca a ella, al amor. Y ese amor me hizo armar una excusión futbolera para traer al equipo del Gimnasio Nueva Escocia a jugar contra la UPB y el colegio Calasanz.

Adicional a todo esto, Atlético Nacional venía como una tromba en la mítica Supercopa que reunía solo a los campeones de Copa Libertadores, y, justo por esos días, jugaba el partido de vuelta de la semifinal ante, nada más y nada menos, que River Plate. El juego de ida quedó 2 a 0 en Buenos Aires, pero había con qué remontar¡Cómo no! Si estaban nombres como los de Diego León Osorio, Iván Ramiro Córdoba, “Carepa” Gaviria, “Chicho” Serna, Álex Comas, Carlos Castro, Alexis García, Luis Carlos Perea y Juan Pablo Ángel, entre otros.

El partido se jugó un 26 de noviembre en un Atanasio Girardot a reventar. Recuerdo que parte del tour con el equipo de fútbol del colegio de Bogotá que yo dirigía, incluía, bajo mi mandato, la asistencia estricta a dicho juego. Los muchachos estaban felices y, Diana, la Diana con la que inicié este texto, verdolaga por demás, también era feliz por ver a mi lado al equipo de nuestro corazón.

Conseguir las boletas era otra misión difícil. Al final logramos acomodarnos en la gran tribuna de oriental del coloso antioqueño y nos ubicamos cerca a esa barra de la época que marcó épocas: El Escándalo Verde.
Diana, se ubicó a mi lado y sacó sus gafas para ver de lejos. El estadio estaba pleno, era una de esas noches en las que el Atanasio luce 10 veces más grande dentro del marco de una noche verdolaga copera. Pero la cosa empezó rara.
En medio del calentamiento, Iván Ramiro Córdoba, bastión total de la defensa, pisó mal, cayó y se dislocó un hombro, nada que hacer, el profe “Barrabás” Gómez cambió la titular y fue Leiner Orejuela el encargado de reemplazar al joven jugador del municipio de Rionegro.

Empezó el partido, el verde encima de River, había tensión, se necesitaba un gol rápido, un punch sicológico que minimizara a los de Gallardo, Salas, Sorín, Francescoli, ellos también tenían un equipazo.

Y es así como Diego León Osorio agarró el balón por zona derecha, muy cerca de oriental. Se sacó a uno, dos, tres, su cuerpo parecía que se iba a caer, pero no, era parte de su gambeta incorporada. Todos nos fuimos levantando en la tribuna. Diego derrochó calidad, talento puro y, de un momento a otro, empalmó un derechazo hermoso desde fuera del área.
Recuerdo que solo vi que el balón entró, luego todo fue un orgasmo en el que me abracé con media tribuna, me mareé (síntoma inequívoco cuando uno canta un gol con el alma), los abrazos y saltos no paraban, al momento en que la efervescencia empezó a bajar, caí en cuenta que Diana no estaba cerca, la busqué, miré arriba, a sur, a norte y luego apareció abajo, unas tres filas debajo de nuestro puesto, la bella Diana regresaba con una sonrisa, sus gafas estaban completamente desacomodadas, un lente arriba, el otro casi en la nariz, su pelo rubio parecía salido de un concierto de punk, pero sonreía.

“¿Qué te hiciste?”, dije.
“¿No recuerdas?”, preguntó ella.
“No”, respondí.

“Pues en el gol fui a abrazarte, me cargaste, me caí, me abrazó otra gente y terminé en medio de otros abrazos tres filas abajo y no te encontraba”, me contó.
Nos fundimos en una gran carcajada. La abracé, nos besamos y le dije: “¡Qué pedazo de gol el de Diego León!”.

El partido siguió, Nacional jugó bien, pero en una desatención defensiva (¡Ay Iván Ramiro si hubieras estado ahí!) River empató de cabeza a través de Gallardo, de ese petiso lleno de talento. Luego Álex Comas anotó otro golazo de tijera, era el 2 a 1, pero no había tiempo. Nos quedamos por fuera de la final y River Plate a la postre fue el campeón.

Pero ese golazo de Osorio marcó algo en la relación con Diana. En ese gol se activó en nuestra alma, en nuestro amor, una esencia, un ADN verdolaga que heredó una bebé que, un año y ocho meses después, se activó en el nacimiento de nuestra hija Mariana.

Y esa Mariana, a hoy, me ha acompañado en muchos títulos en la tribuna oriental.Es una nacionalista, una verdolaga, una hincha de Atlético Nacional de raíz y alma total por herencia de sus padres y por la ayuda de ese golazo de Diego León Osorio.
Atlético Nacional es bello.

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