Atlético Nacional ganó a Águilas Doradas y le bastó con poco, lo que le da un suave respiro para em pezar a menguar el duro el golpe del partido con Millonarios por Sudamericana. Hablemos del partido con Águilas Doradas que fue soso en el primer, sorprendidos de nuevo con el Once inicialista del DT Diego Arias, quien dejó los dos volantes creativos (Cardona y Rengifo) en el banco, tal vez (?) pensando en el juego del próximo martes Vs Junior en B/quilla.

El verde de Antioquia fue un equipo pasivo, muy impreciso y sin ideas claras de juego en la etapa inicial. Salvo esporádicas intervenciones de Andrés Sarmiento y Alfredo Morelos, el equipo fue insulso, Rodríguez fue a veces egoísta y un poco errático en las entregas y la defensa un mar de errores y dudas. Tesillo aún no vuelve de su lesión y el rendimiento de Román es preocupante; Haydar y Casco, se contagiaron.
Y así llegó el gol de Águilas en un contragolpe error en la defensa verdolaga, Tesillo y Haydar mal en el cierre y Rivaldo vence a Ospina para que Las Águilas se fueran ganando 1-0 en la primera parte.
A Nacional le cuesta romper un bloque bajo y aunque hubo más compromiso en el complemento, eso fue suficiente. Al ’53 un pase magistral de Campuzano para Sarmiento y este habilita con una muy buena asistencia para que Asprilla empata el juego.

El DT Diego Arias, se percata de que puede ganar el y hace 2 cambios: Rengifo y Marlos, por Matheus y Sarmiento. Uno de los cambios surte efecto, el de Rengifo, pues aparte de que Sarmiento era de los que mejores jugada, el nivel de Marlos es deplorable. Al minuto 74, Rengifo marcó el segundo gol que le daría la ventaja definitiva al verde de Antioquia.
Asprilla habilitó a Morelos, este con túnel a bordo llega al fondo asistiendo a Rengifo de manera magistral para definición ídem.

Atlético Nacional ganó sin convencer, pero es un triunfo que empieza a menguar un poco lo sufrido esta semana por Sudamericana, tendrá que ganarle a Junior con buen fútbol y también a Millonarios en Bogotá, si quieren que de verdad esta dolorosa deuda empiece a saldarse y tal vez solo quedaría saldada con la estrella de junio.


